Sí, tres días es la duración adecuada para Roma, y es lo que recomendamos para una primera visita. Le da a la Roma antigua un día entero (Coliseo, Foro, Palatino, más Monti), al Vaticano su propia mañana seguida de Castel Sant'Angelo, y un día dedicado al núcleo de las plazas: Panteón, Trevi, Navona, la Plaza de España y Campo de' Fiori. Comes bien en tres barrios distintos, encajas tanto Trastevere como una noche de trattoria romana de verdad, y aún así te mueves a un ritmo que te deja sentarte en una plaza en vez de cruzarla a la carrera. Lo que aún se cae: la Galleria Borghese, Villa Borghese y la escena gastronómica de Testaccio, justo lo que añade un cuarto día. Encaja con primerizos, parejas y cualquiera que enlace luego con Florencia. Alójate en Monti: va a pie del Coliseo, está sobre el metro Cavour y cerca de Termini para el salto al Vaticano, y sus bares de vino son la mejor base para las noches. Reserva la entrada Coliseo-Foro y el turno de las 8h del Vaticano antes de volar.