No cuestan nada y cada uno da para un día entero. Organiza en torno a ellos y las entradas de pago pasan a ser extras opcionales en vez de un agujero en el presupuesto.
La Plaza de la Catedral y el Campanario
GratisConsejoLa Catedral neoclásica y su amplia plaza son de acceso gratuito y abren a diario, y el Campanario exento que hay al lado es una de las estructuras más antiguas de la ciudad; puedes subir por una pequeña tarifa para una vista de la plaza. Busca el Stebuklas, la única baldosa que marca el punto donde arrancó en 1989 la cadena humana de la Vía Báltica hacia Tallin, y pide un deseo girando sobre ella como hacen los locales.
La Torre del Castillo de Gediminas
GratisConsejoLa torre de ladrillo rojo en la colina sobre la Plaza de la Catedral es el mirador clásico del casco antiguo, al que se llega por una corta subida empinada de unos diez minutos o un funicular que sale de detrás del Museo de Artes Aplicadas por un par de euros. Sube al atardecer sobre los tejados rojos y las agujas, y paga la pequeña entrada si quieres el pequeño museo y la plataforma superior abierta.
La Colina de las Tres Cruces
GratisConsejoLas cruces blancas de esta colina arbolada del parque Kalnai son gratuitas y están abiertas a todas horas, y se llega por una subida de quince minutos por caminos con escalones desde el lado de los Jardines de los Bernardinos. Ofrece la panorámica gratuita más amplia sobre el casco antiguo, mejor en la última hora de luz, así que lleva agua para la subida y calza zapatos con buen agarre, porque los caminos se embarran tras la lluvia.
La Universidad de Vilnius y la iglesia de San Juan
GratisConsejoFundada en 1579, es una de las universidades más antiguas de Europa oriental, un laberinto de trece patios enlazados en el que entras por la puerta de la calle Universiteto por una pequeña entrada, más barata si te saltas el campanario. Paga el suplemento por subir a la torre de la iglesia de San Juan para una vista de los patios, y asómate al interior con frescos de la iglesia y a la abovedada librería Litteraria mientras estás dentro.
Santa Ana y la iglesia de los Bernardinos
GratisConsejoEsta esbelta joya gótica de ladrillo rojo es la que Napoleón supuestamente quiso llevarse a París en la palma de la mano, y es de acceso gratuito fuera de las horas de misa. Combínala con la mayor iglesia de los Bernardinos justo al lado, que esconde frescos medievales desvaídos, y luego sigue recto hacia los Jardines de los Bernardinos, detrás, para el mejor ángulo de ambas fachadas.
La Puerta de la Aurora
GratisConsejoLa última puerta de la ciudad que se conserva alberga sobre el arco una capilla con un icono de la Virgen revestido de oro que atrae a peregrinos de toda la región, y es gratuita y abre a diario; se llega por las escaleras desde la tienda que hay junto a la puerta. Cúbrete los hombros y guarda silencio, ya que es un santuario en activo, y combínala con la rosada iglesia ortodoxa del Espíritu Santo y con la iglesia de Santa Teresa, a unos pasos al norte.
La iglesia de San Pedro y San Pablo
GratisConsejoUna fachada sobria en el distrito de Antakalnis esconde uno de los grandes interiores barrocos de Europa, cubierto con unas 2.000 figuras de estuco blanco por techos y muros, y es de acceso gratuito a diario. Mira hacia arriba a por la lámpara de cristal en forma de barca y dale una buena media hora; queda a un paseo de quince minutos o un corto trayecto en autobús al noreste del casco antiguo, así que combínala con la colina de las Tres Cruces.
Los Jardines de los Bernardinos y el río Vilnia
GratisConsejoEste parque restaurado detrás de Santa Ana es gratuito y abre a diario, con céspedes, una fuente, una sección botánica y el río Vilnia corriendo por su borde hacia Uzupis. Es el mejor respiro verde del casco antiguo y el punto de partida natural para la subida a las Tres Cruces, así que llévate un café y úsalo para enlazar las iglesias góticas con la colina.
ConsejoEsta corta callejuela adoquinada entre la universidad y Uzupis está cubierta por un lado por una galería al aire libre de pequeñas obras de arte, cada una un homenaje a un escritor ligado a Vilnius, y es gratis de recorrer a cualquier hora. Lleva solo unos minutos pero recompensa una mirada pausada, así que pásate de día por los detalles y úsala como el bonito atajo entre el casco antiguo y el río.